Las lesiones en el Karate

El Kárate es un arte marcial que se caracteriza, principalmente, por el empleo de bloqueos, patadas y golpes de puño; aunque también incluye algunos derribos y lanzamientos, llaves, golpes con la mano abierta y a puntos vulnerables.

A pesar de que un buen entrenamiento evita las lesiones en la mayoría de los casos, el Kárate es un deporte de contacto y se considera normal que se puedan producir ciertas lesiones. Dentro de las más comunes, podemos encontrar:

Lesiones en el karate
  • Contracturas

    Contracturas musculares, son contracciones musculares mantenidas de un músculo completo o de algunas de sus fibras. Generalmente, se generan después de un entrenamiento excesivo, de mantener tensión por tiempos prolongados o por falta de elongación. Estas contracturas suelen generar dolor y alteraciones en el funcionamiento muscular. Pueden aparecer durante el entrenamiento por acumulación de moléculas de desecho -como el ácido láctico- que disminuyen la oxigenación celular; o después del entrenamiento, principalmente, por la fatiga de las fibras musculares que disminuyen su capacidad de relajación. Para evitar este tipo de lesión, lo primero es realizar un buen calentamiento con un aumento progresivo de intensidad junto a un buen trabajo de estiramientos, idealmente antes y después del entrenamiento. En caso de que la contractura muscular no ceda con los estiramientos y el reposo, es recomendable ayudar al cuerpo a través de un masaje descontracturante realizado por un profesional.

  • Desgarros

    Desgarros musculares, son roturas o fisuras de fibras musculares, acompañadas de hemorragias y un dolor intenso al intentar contraer el músculo o al elongarlo. Se generan por un esfuerzo excesivo que va más allá de la capacidad muscular y, en el caso de la práctica del Kárate, principalmente, por grandes estiramientos y por contracciones musculares muy rápidas, sin un adecuado calentamiento; o en músculos fatigados por exceso de entrenamiento. Los desgarros musculares van de leves a graves, y su tiempo de recuperación puede variar de 7 a 21 días. Para recuperarse correctamente y no quedar con molestias posteriores o debilidad muscular, es importante suspender el entrenamiento, aplicar frío unas 4 veces al día hasta por 3 días posteriores a la lesión -para disminuir la inflamación- y, una vez que disminuya el dolor agudo, comenzar paulatina y progresivamente con ejercicios de elongación y calor. Es de gran ayuda una sesión de Masaje Tuina para flexibilizar el tejido cicatricial y obtener una recuperación completa y más rápida de la lesión.

  • Esguinces

    Esguince de tobillo, es una rotura parcial o total de los ligamentos encargados de entregar estabilidad a la articulación del tobillo. Se produce por estiramientos excesivos o movimientos rápidos sin una preparación previa adecuada o por músculos fatigados por sobre entrenamiento. Causan inflamación, edema, y se aprecia hematoma alrededor de la lesión. Además hay una pérdida de movimiento. Los esguinces pueden presentarse en distintos niveles: Grado I, que es una distensión parcial del ligamento; Grado II, donde se produce una fisura parcial o total del ligamento, y Grado III, donde hay una rotura total del ligamento con arrancamiento óseo, perdiéndose totalmente la estabilidad articular y produciéndose una luxación de la articulación. Sin embargo, solo en algunos casos de los esguinces Grado III se requiere intervención quirúrgica, aunque es fundamental suspender el entrenamiento y visitar a su médico para que determine el grado de la lesión. Es de ayuda elevar la extremidad y aplicar hielo para disminuir la inflamación excesiva y el edema. Luego de esto y cuando ya se puede comenzar a apoyar el pie, es altamente recomendable la Medicina China, para promover una recuperación más rápida y total de la articulación.

  • Hemorragias

    Hemorragias nasales frecuentes o epistaxis: Son hemorragias que se originan en las fosas nasales, situadas en la parte anterior del tabique nasal, que es una zona muy vascularizada. En el caso de golpes menores, la epistaxis no es de preocupación; pero si se produce de forma espontánea y en ambas fosas nasales, es bueno corroborar que no exista una hipertensión no controlada de base, o alguna otra causa. Si se trata de un problema recurrente, podría deberse a una disminución en la capacidad del bazo de contener la sangre en los vasos sanguíneos, donde se acompañaría de síntomas como baja energía, disminución del apetito y distensión abdominal, sobre todo después de las comidas. Esto se puede tratar a través de medicina China, fortaleciendo la función del Bazo, lo que evitaría el sangrado súbito y mejoraría sustancialmente la energía. En cualquier caso, lo recomendable en la epistaxis es inclinar la cabeza hacia adelante y presionar la nariz durante 3 a 5 minutos. La mayoría de las veces, esto es suficiente para detener la hemorragia. Si después de 5 minutos de mantener la presión el sangrado continuara, sería importante acudir al médico.

  • Diferentes Dolores

    Dolores sordos o difusos crónicos: son dolores persistentes que pueden tener una localización inexacta, sin poder determinar una causa física que los produzca; sin embargo, pueden llegar a ser molestos para un deportista. Pueden deberse a un estancamiento de energía, que puede tratarse con ejercicio cardiovascular y luego relajación de la zona (a través de auto masaje). En caso de que la molestia persista, es bueno visitar la consulta de Medicina China para su evaluación.

Escrito por: Pablo Sobarzo Latournerie